Revista Científica Arbitrada de Investigación en Comunicación, Marketing y Empresa  
REICOMUNICAR. Vol. 8, Núm. 15 (Ed. Enero Junio 2025) ISSN: 2737-6354.  
La influencia de la familia en el desarrollo socioemocional en niños de educación inicial.  
La influencia de la familia en el desarrollo socioemocional en niños  
de educación inicial  
The influence of the family on the socioemotional development of  
early childhood education children  
Lara-Montero Andrea Vanessa  
Universidad Estatal de Bolívar, Dirección de Posgrado y Educación Continua,  
Maestría en Educación Inicial. Guaranda, Ecuador.  
García-Aldaz Jhosselyn Briggeth  
Universidad Estatal de Bolívar, Dirección de Posgrado y Educación Continua,  
Aldaz-Amaguaña Gladys Geoconda  
Universidad Estatal de Bolívar, Dirección de Posgrado y Educación Continua,  
Maestría en Educación Inicial. Guaranda, Ecuador.  
Chávez-Benavides Raúl Marcelo  
Universidad Estatal de Bolívar, Facultad Ciencias Administrativas,  
Gestión Empresarial e Informática. Guaranda, Ecuador.  
RESUMEN  
La presente investigación aborda la influencia del rol de la familia en el desarrollo socioemocional  
en la educación inicial. Mediante una revisión bibliográfica exhaustiva, se analiza la incidencia  
de los distintos factores familiares en el bienestar emocional y social de los niños, tomando en  
consideración la calidad de la interacción familiar, el apoyo emocional y la dinámica relacional.  
Mediante este estudio, se determina que un entorno estimulante y positivo en el núcleo familiar  
es crucial para el inicio y el desarrollo de habilidades socioemocionales, claves para una eficiente  
adaptación social y para un éxito académico. Asimismo, este documento considera los factores  
más relevantes, a partir de las variables identificadas en cuanto al entorno familiar y su impacto  
en el desarrollo socioemocional de los niños. Desde el campo pragmático, se sugiere que las  
intervenciones dirigidas a fortalecer la familia y enfocadas en la promoción de una buena  
educación parental pueden ser efectivas en esta fase de la vida infantil. En conclusión, el  
resultado arrojó evidencia de la necesidad de un currículo íntegro en el que sea incluida la familia  
desde una instancia temprana de la educación, propendiendo de esta manera a un desarrollo  
más equilibrado y efectivo de los niños.  
Palabras claves: desarrollo socioemocional, bienestar emocional, crianza, educación inicial,  
entorno familiar.  
Información del manuscrito:  
Fecha de recepción: 21 de octubre de 2024.  
Fecha de aceptación: 27 de diciembre de 2024.  
Fecha de publicación: 10 de enero de 2025.  
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Lara-Montero et al. (2025)  
ABSTRACT  
This research addresses the influence of the family's role in socio-emotional development in early  
childhood education. Through a thorough review of the literature, the analysis of the impact of  
different family factors on the emotional and social well-being of children is analyzed, taking into  
consideration the quality of family interaction, emotional support and relational dynamics. Through  
this study, it is determined that a stimulating and positive environment in the family nucleus is  
crucial for the initiation and development of socio-emotional skills, keys to efficient social  
adaptation and academic success. Likewise, this document considers the most relevant factors,  
based on the variables identified regarding the family environment and its impact on the socio-  
emotional development of children. From the pragmatic field, it is suggested that interventions  
aimed at strengthening the family and focused on promoting good parenting can be effective in  
this phase of children's life. In conclusion, the results showed evidence of the need for a  
comprehensive curriculum in which the family is included from an early stage of education, thus  
promoting a more balanced and effective development of children.  
Keywords: emotional well-being, parenting, socio-emotional development, early education,  
family.  
1. INTRODUCCIÓN  
El desarrollo socioemocional en niños es un proceso importante, debido a que  
sienta las bases para el bienestar y la adaptación social a lo largo de sus vidas.  
A partir de este argumento, muchas investigaciones hacen referencia a que la  
familia es un pilar fundamental para el desarrollo socioemocional debido a que  
es el primer entorno social donde los niños interactúan y aprenden a vincularse  
en la sociedad mediante las relaciones interpersonales y a poder gestionar sus  
emociones. Por tal motivo, surge el objetivo de la investigación que se basa en  
analizar la influencia de la familia en desarrollo socioemocional en los niños de  
educación inicial, a través del análisis dinámicas familiares, la comunicación el  
apoyo emocional y su incidencia en el desarrollo de habilidades emociónales y  
sociales.  
Varios estudios han demostrado que las interacciones de la familia como, por  
ejemplo: el estilo de crianza a lo largo de los años se ha convertido en un  
determinante primordial en el desarrollo de la identidad social y emocional en la  
educación inicial. Adicionalmente, algunos estudios evidencian que la calidad de  
la relación ente los padres e hijos, la atención y el efecto recibido y los conflictos  
familiares son factores que pueden dificultar o agilitar el desarrollo de habilidades  
socioemocionales. Partiendo de estas evidencias, el contexto cultural y  
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La influencia de la familia en el desarrollo socioemocional en niños de educación inicial.  
socioeconómica de la familia también son considerados como pilares  
fundamentales para un eficiente estilo de crianza y, por ende, ayudan al  
desarrollo emocional de los niños.  
Mediante la revisión de documentos científicos, investigaciones, incidencias  
sobre el tema se busca analizar el rol de los padres y la influencia familiar en el  
desarrollo socioemocional de los niños, por medio de estudios previamente  
desarrollados. Se espera que estos hallazgos contribuyan a la comprensión de  
la importancia del entorno familiar en la educación inicial y a su vez realizar  
recomendaciones para fortalecer el apoyo emocional en las familias, lo cual,  
tiene como uno de sus objetivos promover el desarrollo integral en los niños.  
2. METODOLOGÍA  
La metodología empleada en este artículo se fundamenta en una revisión  
bibliográfica sistemática, cuyo propósito es analizar el impacto del entorno  
familiar en el desarrollo socioemocional de los niños en educación inicial. Para  
ello, se realizó una recopilación rigurosa de fuentes académicas, incluyendo  
artículos científicos, libros especializados y estudios previos, seleccionados en  
función de su relevancia y actualidad en la temática. La estrategia de búsqueda  
priorizó investigaciones que abordaran aspectos clave como la calidad de las  
interacciones familiares, los estilos de crianza, el apoyo emocional y la dinámica  
relacional, con el fin de identificar los factores determinantes en la construcción  
de habilidades socioemocionales en la infancia. Posteriormente, se llevó a cabo  
un análisis crítico y comparativo de los hallazgos, lo que permitió establecer  
relaciones entre las variables estudiadas y destacar la importancia del papel  
familiar en la educación inicial. Además, se exploraron enfoques de intervención  
dirigidos a fortalecer la participación de las familias en la educación temprana,  
evidenciando la necesidad de implementar estrategias y políticas educativas que  
promuevan un vínculo sólido entre el hogar y la escuela. Esta metodología  
posibilita una comprensión integral del fenómeno y sustenta la importancia de un  
entorno familiar positivo para el desarrollo socioemocional infantil.  
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Lara-Montero et al. (2025)  
3. DESARROLLO  
Conceptualización del Desarrollo Socioemocional.  
El desarrollo socioemocional es el proceso mediante el cual los individuos  
adquieren y experimentan, habilidades para identificar, determinar, expresar y  
regular sus emociones, habilidades sociales (interpersonal e intrapersonal) con  
la finalidad de establecer relaciones interpersonales positivas y tomar decisiones  
responsables basadas en el respeto mutuo y empatía con el objetivo de un  
bienestar común. El desarrollo socioemocional está inmerso en la mayoría de  
los contextos en los que se desenvuelve el individuo como: desempeño  
académico, bienestar general, adaptación emocional y social. Es por esto su  
importancia en la infancia, especialmente educación inicial, sienta las bases para  
la resiliencia emocional, la autorregulación y la construcción de relaciones  
saludables, habilidades que serán de suma importancia a lo largo de su vida.  
García y López (2021), refieren que el desarrollo socioemocional es la  
construcción progresiva de las competencias emocionales y sociales que  
permiten al niño interactuar de manera efectiva con su entorno, autorregularse y  
construir su autoestima. En base a estos estudios las habilidades emocionales y  
sociales que una persona necesita para su funcionamiento de manera efectiva  
se centra en las competencias emocionales, autoregulación, competencias  
sociales y autoestima (Garcia & López , 2021).  
Según Eisenberg, Spinrad y Valiente (2020), mencionan que la autorregulación  
emocional es un componente clave del desarrollo socioemocional, ya que  
permite a los niños manejar sus emociones de manera adaptativa, lo cual es  
esencial para su ajuste socioeconómico. Influye en competencias importantes  
como para su desenvolvimiento como: la autoconciencia, empatía, habilidades  
sociales, fundamentales para la adaptación (Eisenberg, Spinrad, & Valiente,  
2020).  
Denham et al. (2019), destaca la importancia del rol de los padres y educadores  
en el desarrollo socioemocional del menor, consigo en el acrecentamiento de las  
competencias sociales y emocionales (Denham, Bassett, & Wyatt, 2019).  
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Webster-Stratton, Reid y Hammond (2019) examinan la efectividad de los  
programas de capacitación para padres en la potenciación del desarrollo  
socioemocional de los niños. Sus hallazgos indican que dichas intervenciones  
pueden mejorar significativamente las competencias sociales y emocionales de  
los niños, así como reducir comportamientos problemáticos (Webster-Stratton,  
Reid, & Hammond, 2019).  
Fundamentos Teóricos del Desarrollo Socioemocional  
Teoría del desarrollo psicosocial  
Erik Erikson, psicólogo y psicoanalista germano-estadounidense, reconocido por  
su teoría del desarrollo psicosocial, la cual propone ocho etapas que abarcan  
desde la infancia hasta la vejez, cada una caracterizada por un conflicto central  
crisis psicosociales específicas, cuya resolución influye en la personalidad y el  
bienestar psicológico (Erikson E. H., 1950).  
Cada etapa plantea un conflicto entre dos polos opuestos, como confianza  
versus desconfianza o integridad versus desesperación, cuya resolución resulta  
en la adquisición de una virtud psicosocial. Esta teoría se centra en una revisión  
de las etapas psicosexuales descritas por Sigmund Freud. Erikson propuso la  
teoría de la competencia, haciendo referencia a cada una de las fases de la vida  
en el desarrollo de una serie de habilidades correlacionadas con el ciclo vital, a  
lo que el autor se refiere como fuerza de ego. Además, cada fase de la vida es  
definida por un conflicto que beneficia el crecimiento y desarrollo personal, si  
existe una solución a estos conflictos se puede desarrollar habilidades  
psicológicas eficientes (Bosquez, et al., 2018).  
La crisis, se define como el proceso progresivo de cambio de las estructuras  
operacionales, o un proceso de estancamiento progresivo, manteniendo las  
estructuras operacionales. Hace referencia a las fuerzas distónicas y sintónicas  
de cada estadio. Estas fuerzas pasan a hacer parte de la vida de la persona,  
influenciando la formación de los principios de orden social y las ritualizaciones  
(vinculantes o desvinculantes), así como todos los contenidos y procesos  
afectivos, cognitivos y comportamentales de la persona, asociados a su  
interacción social y profesional (Erikson E. , 1963).  
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Lara-Montero et al. (2025)  
Se describen 8 estadios, donde a cada uno se atribuye dos fuerzas una  
característica central básica psicosocial dialéctica y una potencialidad sintónica  
específica. Estas se enfrentan dialécticamente, de manera que cada una de las  
soluciones de cada crisis dirige a la existencia de una fuerza fundamental o  
característica. Por otro lado, la fuerza simpática también muestra una  
contradicción antipática que se mantiene como una amenaza constante que  
afecta a los individuos y al orden social.  
Confianza vs Desconfianza  
La primera etapa del crecimiento psicosocial propuesta por Erik Erikson tiene  
lugar durante los primeros 18 meses de vida, aborda la construcción de  
confianza básica en los cuidadores y en el entorno. El modo psicosexual del  
menor comprende dentro de los patrones mentales, la asimilación social y  
somáticos por el sistema sensorio motor, respiratorio y oral, a través de los  
cuales el niño desarrolla habilidades para aprender a aceptar y recibir lo que se  
le proporciona para transformarse en un donante.  
Según Erikson (1950), el conflicto principal se da entre la confianza básica y la  
desconfianza, donde los bebés desarrollan un sentido de seguridad si sus  
necesidades básicas son atendidas. La confianza básica se refiere a la fuerza  
crucial en esta etapa, surge de la seguridad interna, de la sensación de bienestar  
en lo psíquico, físico obteniendo una uniformidad y lealtad. En cambio, la  
desconfianza básica se desarrolla debido a que no se encuentra respuesta a las  
anteriores necesidades, causa sensación de abandono, distorsiona el significado  
de la vida, separación , confusión existencial sobre sí mismo y aislamiento. La  
sensación de confianza desconfianza, frustración, seguridad, determinan la  
calidad de las relaciones futuras (Erikson E. H., 1950).  
Autonomía vs Vergüenza - Duda  
Comprende la segunda etapa según Erikson, de dos a tres años. Durante este  
periodo la maduración muscular proporciona autonomía física, con esto  
autonomía en el aprendizaje higiénico, control de esfínteres (sistema eliminativo  
y retentivo). Enseñanza de verbalización para obtener la habilidad de una  
expresión oral eficiente.  
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La influencia de la familia en el desarrollo socioemocional en niños de educación inicial.  
La práctica de estos conocimientos se convierte en la fuente antagónica para el  
desarrollo de una autonomía, esto es: libertad física, autoexpresión o bien la  
heteronomía enfocada en la capacidad de recibir orientación y ayuda de los  
otros, manifestando dependencia para llevar a cabo tareas cotidianas. Por otro  
lado, un exceso de autoconfianza y la pérdida del autocontrol pueden provocar  
la vergüenza y la incertidumbre, como la incapacidad de practicar su desarrollo  
psicomotor, verbalización y entrenamiento higiénico; y sentirse desprotegida,  
incapaz e insegura de sí misma, habilidades y cualidades. El niño comienza a  
explorar su entorno y a ejercer control sobre sus acciones. El apoyo en esta  
exploración fomenta la autonomía, mientras que la crítica o protección excesiva  
puede generar vergüenza y duda sobre sus capacidades (Erikson E. , 1963).  
Iniciativa vs Culpa - Miedo  
Se refiere a la tercera etapa del desarrollo psicosocial según Erikson. Se  
presenta en niños de tres a cinco años. El menor inicia la etapa preescolar, es  
fundamental para su desarrollo emocional y psicosexual. Comienza a desarrollar  
una mayor capacidad para explorar, interactuar con su entorno y formar una  
identidad personal y social. En esta etapa los niños experimentan un desarrollo  
significativo en varias dimensiones, especialmente en la cognitiva, afectiva y  
psicosexual. Durante este periodo, descubren su identidad de género y roles  
sociales asociados, a menudo influenciados por sus figuras parentales y  
modelos culturales (Erikson E. H., 1950). Este aprendizaje incluye un manejo de  
la curiosidad por el cuerpo humano y las diferencias entre géneros, formando así  
una base para la identidad psicosexual. Desde una perspectiva freudiana, esta  
etapa se enmarca en la etapa preescolar, el niño inicia actividades y juegos por  
sí mismo. El estímulo a su iniciativa refuerza su sentido de propósito, mientras  
que la restricción o desaprobación puede inducir sentimientos de culpa. Está  
marcada por el complejo de Edipo, donde le niño internaliza principios y valores  
morales al identificarse con el progenitor del mismo sexo lo que da un  
seudoenamoramiento, mientras que el por el progenitor del mismo sexo siente  
rechazo o rivalidad. En el plano cognitivo se encuentra en la etapa  
preoperacional, desarrolla el pensamiento simbólico y va limitando el  
egocentrismo. Afectivamente comienzan a expresar emociones, formar vínculos  
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Lara-Montero et al. (2025)  
y empatizar con el otro. La fuerza distónica del sentimiento de culpa puede surgir  
cuando el niño percibe fracasos en sus aprendizajes o teme enfrentar a otros en  
actividades escolares, psicomotoras o sociales. El equilibrio entre las dos  
fuerzas, sintónicas y distónicas impulsa al menor a crear y explorar bajo una  
conciencia moral y el desarrollo de su autoestima. La interacción con adultos  
significativos y la sociedad permite al niño construir una base sólida para su  
inserción social y el inicio de su aprendizaje escolar, sentando las bases para su  
desarrollo integral.  
Industria vs Inferioridad  
Esta es la cuarta etapa del desarrollo de Erikson, ocurre entre los cinco y once y  
trece años. Coincide con la etapa escolar y periodo de latencia en las fases  
psicosexuales. Durante esta fase, los niños comienzan a enfocarse en aprender,  
desarrollar habilidades que fomenten su productividad y participación social. El  
interés está dirigido hacia actividades escolares, tecnologías y creativas,  
mientras disminuye la atención hacia temas sexuales, favoreciendo la  
interacción con grupos del mismo sexo. Siendo un momento trascendental, para  
que los niños adquieran competencias a través de la guía de los adultos, como  
padres y profesores, quienes los ayudan a afrontar responsabilidades, respetar  
normas y aprender de manera sistémica. Si logran superar los desafíos de esta  
etapa, desarrollan un sentido de competencia y confianza en sus capacidades  
para aprender y realizar tareas. Sin embargo, si experimentan repetidos fracasos  
o sienten que no cumplen con las expectativas, pueden desarrollar sentimientos  
de inferioridad y dudar de sus habilidades (Erikson E. H., 1950). El equilibrio  
entre adquisición de habilidades técnicas y el mantenimiento de la creatividad y  
el sentido lúdico es esencial para evitar un enfoque rígido o formalista de la  
identidad profesional y el papel del niño en la sociedad. El menor busca la  
aprobación mediante la realización de tareas y el desarrollo de habilidades. El  
reconocimiento de sus éxitos promueve el esfuerzo, mientras que la ausencia de  
respaldo generar sentimientos de inferioridad.  
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Confusión de roles vs Identidad  
Teoría del apego de Bowlby, Ainsworth  
John y Mary Ainsworth crearon la teoría del apego, la cual propone que la calidad  
de las interacciones tempranas entre sus cuidadores y sus padres inciden en el  
crecimiento emocional y social a lo largo de su vida. A partir de la investigación  
de Bowlby (1969), se argumentó que el apego actúa como un proceso biológico  
lo cual facilita el desarrollo y a la vez favorece la supervivencia. Por tal motivo, la  
Teoría del Apego según estos estudios nos ayuda con una perspectiva  
significativa y de gran relevancia sobre la manera en que las relaciones  
tempranas afectan significativa al desarrollo social y emocional en la educación  
inicial ( Bowlby, 1969).  
Según Ainswoth (1978), el apego es considerado un sistema biológico innato  
que asegura la supervivencia de un niño y lo conduce a la maduración  
emocionalmente saludable. Adicionalmente, el apego incide en el desarrollo  
social y emocional a lo largo de la vida del niño, favoreciendo a las relaciones  
interpersonales y la salud mental en el futuro (Ainsworth, 1978).  
Finalmente, los niños que desarrollan de buena manera el apego tienden a  
fomentar relaciones más saludables y con una mayor autoestima, mientras que  
los de apego inseguro pueden enfrentar dificultades emocionales durante la vida  
de los niños.  
Teoría ecológica del desarrollo (Bronfenbrenner).  
La teoría ecológica del desarrollo fue formulada por Urie Bronfenbrenner, que  
destaca el papel fundamental de los entornos sociales y ambientales en el  
crecimiento de los niños. Esta teoría propone que el desarrollo de un individuo  
está influenciado por ciertos sistemas interrelacionados, desde el entorno  
familiar hasta las influencias culturales más amplias (Bronfenbrenner, 1979).  
Además, ofrece un marco integrador para entender cómo los diversos entornos  
en los que una persona se desarrolla interactúan y evolucionan, afectan al  
desenvolvimiento del mismo. Al enfocar el desarrollo como un proceso  
interactivo, dinámico y culturalmente determinado, esta teoría destaca la  
relevancia de considerar el entorno en el que ocurren los procesos de  
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Lara-Montero et al. (2025)  
crecimiento, y sugiere que el apoyo de los sistemas familiares, culturales y  
sociales son claves para el desarrollo óptimo de un niño.  
Modelos de crianza y su incidencia en el desarrollo emocional.  
Estilos de crianza  
Se refieren a las distintas maneras de educar por parte de los padres de familia  
o cuidadores con sus hijos o niños que están a su cargo para su cuidado día a  
día, es decir, el modo de relacionarse (Steinberg, 2001).  
Podemos decir, que el estilo de crianza se refiere a las estrategias y medidas  
que los padres utilizan para educar a sus hijos. Estos estilos de crianza tienen  
una incidencia significativa en el desarrollo emocional, cognitivo y social de los  
niños.  
Los estilos de crianza se pueden definir a partir de dos dimensiones importantes  
que son:  
o Control. - El grado en que los padres incorporan normas y reglas claras  
para gestionar la conducta de sus hijos.  
o Calidez y apoyo emocional. - El nivel de comunicación, empatía y afecto  
que los padres imparten a sus hijos para su crianza.  
Tipos de Estilos de Crianza  
Según la psicóloga Diana Baumrind (1960), quien formuló una teoría  
fundamental sobre los estilos de crianza, a la vez identificar los cuatro principales  
estilos de crianza que son los siguientes (Baumrind, 1967):  
Autoritaria  
El estilo de crianza Autoritario se basa en la severidad, rigidez y exigencia que  
implementan los padres a sus niños al momento de aplicar alguna regla o norma  
de comportamiento. Los padres establecen una serie de reglas, que, en este  
caso, no toman en cuenta la opinión de sus hijos y, cuando no se cumplen de la  
manera que los padres requieren se imponen un castigo (Baumrind, 1967).  
En este estilo de crianza, los progenitores funcionan como guías de sus hijos, ya  
que dictan y expresan las acciones de realizar y la manera de cómo hacerlo  
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La influencia de la familia en el desarrollo socioemocional en niños de educación inicial.  
constantemente. Por lo tanto, se pueden destacar las siguientes características:  
existe un alto nivel control y escaso afecto, los padres autoritarios establecen  
normas rigurosas y exigen obediencia sin debate, y los castigos son habituales,  
pero las causas detrás de las reglas no siempre se explican.  
Permisiva  
En el estilo de crianza permisivo, los padres adoptan estos estilos de crianza  
basadas en los sentimientos como: cariño, comprensión, etc., por tal motivo son  
incapaces de establecer reglas o límites claros. La exigencia no existe por parte  
de los padres y los niños suelen satisfacer todos sus caprichos con el objetivo  
de evitar su enfado o pataleta (Baumrind, 1967).  
Este estilo de crianza se considera negativo, a diferencia de lo que ocurre con  
otros estilos de crianza, en el permisivo no se persigue un equilibrio sino una  
satisfacción, lo que podría tener repercusiones perjudiciales para el crecimiento  
de los niños. Por tal motivo identificamos las siguientes características: baja  
control y alto afecto, los padres de familia son cálidos y afectuosos, pero no  
establecen muchos límites y normas, y raramente imponen disciplina.  
Autoritativa  
En el estilo de vida autoritativa, los padres de familia o cuidadores tratan de  
ejercer un control flexible sobre sus hijos. Por tal motivo, este estilo es  
caracterizado por un equilibrio entre la calidez y el control. Los padres de familia  
implementan un estilo donde las normas son claras y rigurosas para el  
comportamiento de sus hijos, pero van de la mano con la sensibilidad, efecto y  
están dispuestos a explicar y escuchar las razones detrás de las reglas. Este  
estilo de crianza es considerado uno de los más efectivos y beneficiosos para el  
desarrollo emocional, cognitivo y social de los niños (Baumrind, 1967).  
En base a este análisis, se ha identificado las siguientes características: alta  
expectativa y control, calidez y apoyo emocional, disciplina razonada y  
consistente, comunicación abierta y fomento de la autonomía.  
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Lara-Montero et al. (2025)  
Negligente  
El estilo de crianza negligente se caracteriza por una falta de apoyo, atención e  
involucramiento por parte de los padres de familia hacia sus hijos (Baumrind,  
1967). En este estilo de crianza, los padres de familia no son capaces de brindar  
suficiente guía, supervisión o afecto, lo que puede tener consecuencias  
perjudiciales para el desarrollo conductual, emocional y social del niño. Las  
principales características de este estilo de crianza son: desinterés emocional,  
desatención en las necesidades básicas, falta de interacción y poco o nula  
disciplina.  
Modelo de Crianza  
Los modelos de crianza como puede ser: el autoritario, permisivo y autoritativo,  
influyen de manera significativa en el crecimiento emocional de los niños. El  
estudio ha demostrado que el estilo de crianza autoritativos, juntamente con la  
calidez y estructura, está asociado con mejores resultados emocionales y  
sociales en los niños (Baumrind, 1967)  
Las interacciones dentro del hogar, las actitudes y prácticas de sus padres o  
cuidadores tienen un impacto significativo en el desarrollo social y emocional de  
los niños (Maccoby & Martin, 1983).  
A continuación, se presentan algunos ejemplos:  
o Desarrollo emocional: los niños que crecen en un ambiente autoritario son  
propensos a convertirse en personas con altos niveles de frustración y  
ansiedad, por tal motivo una baja autoestima, a causa a que no disponen de  
una oportunidad de expresar libremente sus emociones, y no experimentar  
una independencia emocional. Todo esto puede provocar una dependencia  
emocional junto con una dificultad para enfrentar y manejar un estrés.  
o Desarrollo social: los niños suelen tener ciertas dificultades para socializar  
en su entorno social, ya que no aprenden ni desarrollan la capacidad de  
relacionarse de manera flexible y dinámica. La falta de autonomía o  
dependencia familiar junto con una imposición de normas estrictas pueden  
dificultar la adaptación a diferentes contextos sociales a los cuales se pueden  
enfrentar.  
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La influencia de la familia en el desarrollo socioemocional en niños de educación inicial.  
El entorno social influye en el desarrollo socioemocional en la educación inicial,  
debido a que actúa como el pilar fundamental de las habilidades emocionales y  
sociales de un niño. (Bowlby, 1969).  
Según algunos estudios, las interacciones tempranas en el hogar influyen  
directamente en la capacidad de los para:  
o Formar una autoestima saludable: los padres que fomentan o facilitan un  
apoyo emocional y expectativas realistas ayudan a sus hijos a desarrollar  
una imagen positiva y una autoestima sólida.  
o Desarrollar habilidades sociales y empatía: los niños que experimentan  
relaciones afectivas seguras son más capaces de comprender las  
emociones de los demás, y de establecer relaciones positivas con otros  
niños, lo que facilita su adaptación a la escuela y a otros contextos sociales.  
o Regular sus emociones: los niños que reciben una crianza autoritativa  
desarrollan una mejor regulación emocional, ya que sus padres les enseñan  
a identificar, gestionar y manifestar sus emociones de forma correcta.  
La familia como primer entorno social  
Muchos estudios demuestran que la familia es el primer entorno social en la vida  
de un niño, debido a que desempeña un papel fundamental en el desarrollo  
socioemocional de los mismos. Durante los primeros años de vida, los niños  
tienen una dependencia casi exclusiva de sus cuidadores o de sus padres,  
quienes son las principales personas para satisfacer las necesidades físicas,  
sociales y emocionales de los niños. Estos vínculos afectivos son fundamentales  
para el desarrollo de competencias cognitivas, emocionales y sociales  
(Bronfenbrenner, 1979).  
La familia es el primer agente de socialización y su efecto en los años de  
desarrollo del niño es fundamental. Los niños que se relacionan y socializan con  
sus familiares tienen a aprender de manera eficiente las habilidades necesarias  
para regular sus emociones, buscar apoyo emocional y social, puesto que  
obtienen o llegan a ser más empáticos y comprender de mejor manera las leyes  
y reglas de la sociedad. Por tal motivo, el desarrollo socioemocional de los niños  
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Lara-Montero et al. (2025)  
en la educación inicial está profundamente marcado por la calidad de las  
interacciones familiares (Minuchin, 1974).  
o Comunicación y apoyo emocional: la calidad de la comunicación familiar  
incide en cómo los niños aprenden a manejar y expresar sus emociones. Un  
entorno familiar donde exista una comunicación abierta y un apoyo  
emocional ayudará a que los niños se sientan seguros para explorar sus  
emociones y pueden también desarrollar sus habilidades de empatía  
(Belsky, 1984).  
o Vínculo afectivo primario: la figura principal de apego en las familias son  
generalmente su madre o el cuidador primario, quienes proporcionan una  
seguridad emocional al niño. Según Bowlby (1969), este primer vínculo de  
apego es primordial para el desarrollo de la confianza en los demás y permite  
también una regulación emocional ( Bowlby, 1969).  
o Estilos de crianza: los estilos de crianza como: autoritario, autoritativo,  
permisivo y negligente, inciden significativamente en cómo los niños  
aprenden a manejar sus emociones y relaciones sociales. Los padres que  
desarrollen una crianza autoritaria pueden generar niños con dificultades  
emocionales (Maccoby & Martin, 1983).  
Interacciones Familiares y Desarrollo Emocional  
Las interacciones familiares son primordiales en las primeras etapas del  
desarrollo infantil, debido a que constituyen el entorno donde los niños pueden  
aprender habilidades socioemocionales importantes, como, por ejemplo:  
empatía, regulación emocional, expresión de emociones y resoluciones de  
conflictos (Ainsworth, Blehar, Waters, & Wall, 1978). Por tal motivo, la familia es  
el primer contexto afectivo y social que incide significativamente en la formación  
de la identidad emocional de los niños y, por ende, en su capacidad para  
relacionarse con los demás.  
Existen algunos factores clases en las interacciones familiares que son:  
o Apoyo y afecto. - Los niños requieren sentirse apoyados para desarrollar su  
autoconfianza y sus interacciones sociales.  
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Revista Científica Arbitrada de Investigación en Comunicación, Marketing y Empresa  
REICOMUNICAR. Vol. 8, Núm. 15 (Ed. Enero Junio 2025) ISSN: 2737-6354.  
La influencia de la familia en el desarrollo socioemocional en niños de educación inicial.  
o Comunicación emocional. - Es la manera en que los padres expresan sus  
propias emociones lo cual ayuda al desarrollo emocional de los niños.  
o Validación de emociones. - La validación y reconocimientos de las  
emociones de los niños por parte de sus padres ayuda y facilita al desarrollo  
de la inteligencia emocional.  
Impacto del Contexto Cultural y Socioeconómico  
Además, las interacciones familiares y el desarrollo emocional se ven  
influenciados por el contexto socioeconómico y cultural. Las familias que tienen  
situaciones de pobreza o que tienen nivel de ingresos muy inferiores pueden  
presentar estrés, lo que podría incidir en la calidad de las interacciones  
emocionales, y, por ende, en el desarrollo socioemocional del niño (Bourdieu,  
1973).  
Existen algunos factores clave dentro del contexto socioeconómico:  
o Resiliencia familiar. - a pesar de las adversidades socioeconómicas,  
algunas familias son capaces de generar algunos mecanismos de  
resiliencia. Esto puede incluir el fortalecimiento de vínculos afectivos y el  
apoyo mutuo entre sus miembros, lo que favorece al desarrollo de  
habilidades socioemocionales en los niños (Bronfenbrenner, 1979).  
o Acceso a servicios y recursos. - las familias que tienen recursos limitados  
pueden tener menos acceso a servicios de salud mental, actividades  
extracurriculares, apoyo social o educación de calidad. Esto puede inducir  
negativamente en la capacidad de los padres para manejar sus propias  
emociones, lo cual afectará a la educación de sus hijos (Erikson E. H.,  
1950).  
o Estrés económico y parental. - la pobreza y un nivel bajo de ingresos en  
la que pueden vivir las familias las exponen a mayores niveles de estrés,  
los cuales están determinado por la incertidumbre, debido a las  
restricciones en el acceso a los recursos limitados y por la inseguridad  
laboral que existe. Esta situación puede repercutir drásticamente en la  
calidad de las interacciones emocionales entre padres e hijos, lo cual limita  
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Lara-Montero et al. (2025)  
la capacidad para ofrecer un apoyo emocional constante (Wilkinson &  
Pickett, 2009).  
o Condiciones de vivienda y seguridad. - ciertas familias están expuestas  
a condiciones precarias y de inseguridad, esto puede provocar un ambiente  
de temor y ansiedad constante. Estos factores pueden aumentar la  
vulnerabilidad emocional de los niños, debido a que limitan a desarrollar  
sus propias emociones y a establecer relaciones saludables (Duncan &  
Brooks-Gunn, 1997).  
Por otro lado, podemos mencionar que los valores culturales inciden en cómo se  
expresan las emociones y cómo se manejan las relaciones familiares. En  
algunas culturas, se da mayor importancia a la obediencia y al respeto, mientras  
que en otras existe una mayor valoración a la independencia emocional o a la  
resolución de conflictos de manera colaborativa (Vygotsky, 1978).  
El contexto cultural juega un papel decisivo en la forma en que las familias  
socializan a sus hijos, las relaciones interpersonales y las normas sociales.  
Existen muchas culturas que tienen sus propias formas de regular y expresar sus  
emociones, por tal motivo existe un impacto emocional diferente entre los niños  
de diferentes culturas (Cole, 1996).  
Los elementos culturales fundamentales para el desarrollo socioemocional de  
los niños:  
o Socialización emocional. - Algunas culturas fomentan una socialización  
emocional colectiva, donde los niños aprenden desde muy temprana edad  
a reconocer y ajustar las emociones de los demás. En otras culturas, la  
socialización emocional puede estar orientada en el individualismo y en el  
desarrollo de la autonomía emocional. Cada una de las culturas tiene un  
enfoque diferente lo cual influye en las habilidades de resolución de  
conflictos, empatía y en la capacidad de los niños en establecer relaciones  
afectivas con sus pares (Vygotsky, 1978).  
o Crianza y disciplina. - En algunas culturas, la disciplina parental tiende a  
ser más autoritaria, mientras que en otras culturas se valora el enfoque  
participativo y democrático. Las expectativas emocionales que los padres  
tienen sobre los niños pueden variar según la cultura donde se desarrollan,  
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REICOMUNICAR. Vol. 8, Núm. 15 (Ed. Enero Junio 2025) ISSN: 2737-6354.  
La influencia de la familia en el desarrollo socioemocional en niños de educación inicial.  
lo cual incide en cómo los niños interpretan y gestionan las emociones  
como la ira, tristeza frustración o alegría (Vygotsky, 1978).  
o Estilo de crianza según la cultura. - Por ejemplo, como muchas culturas  
asiáticas o latinoamericanas, son consideradas culturas colectivistas,  
donde los padres pueden ser más protectores y orientados a las  
necesidades del grupo familiar. Mientras que, en culturas individualistas,  
como en América del Norte y Europa, los padres suelen fomentar más la  
independencia emocional desde una edad temprana (Cole, 1996).  
o Normas y valores culturales. - los valores culturales inciden en cómo los  
niños aprenden a comportarse emocionalmente. Por ejemplo, en algunas  
culturas se valora el respeto a la autoridad y autocontención emocional.  
Mientras que en ciertas culturas, prevalece una expresión de igualdad y de  
sentimiento que se basa en relaciones de familiaridad. Estas normas  
afectan cómo los niños gestionan sus emociones y cómo interactúan con  
otros (Vygotsky, 1978).  
4. CONCLUSIONES  
Este estudio realizado acerca del impacto de la familia en el desarrollo  
socioemocional de los niños nos ha proporcionado una valiosa información en  
base a distintos autores e investigaciones. Adicionalmente, no ha proporcionado  
resultados como la importancia crítica de las diferentes dinámicas familiares en  
la esta formativa de las personas. Esto evidencia que la calidad de las relaciones  
familiares, el estilo de vida y el apoyo emocional son fundamentales en el  
desarrollo y crecimientos de las personas, ya que incide no solo en el bienestar  
emocional, sino también en la habilidad de los niños para establecer vínculos  
sociales saludables y de esta manera adaptarse a los contextos sociales y  
educativos.  
Concluimos que en un entorno familiar donde se promuevan aspectos positivos,  
es decir, donde prevalezca la comunicación abierta, el afecto y la atención,  
además de fomentar el desarrollo de habilidades socioemocionales, son  
fundamentales para la integración social y el éxito académico de las personas.  
Sin dejar a un lado, la regulación emocional, la resolución de conflictos y la  
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empatía, lo cual influye en las habilidades sociales de los niños. Por lo tanto, es  
crucial que los educadores, padres y demás responsables promuevan estos  
factores dentro de los procesos educativos, implementando estrategias donde  
se involucren a todos los actores sociales.  
Asimismo, las intervenciones que tienen como objetivo fortalecer las relaciones  
familiares y a proporcionar nuevos recursos educativos a los educadores,  
pueden tener un impacto significativo en el crecimiento de los niños, mediante el  
fortalecimiento de las relaciones familiares. Estos programas de formación  
destinados a los padres deben ofrecer temas relacionados a un buen estilo de  
crianza, al manejo de emociones y a la educación efectiva, lo cual puede  
contribuir positivamente al desarrollo socioemocional de los niños.  
Finalmente, la familia no solo actúa como el primer eslabón de socialización, sino  
también como una base crucial en el crecimiento holístico de los niños. Por tal  
motivo un entorno familiar saludable y un rol de los padres basado en el respaldo  
debe ser una prioridad en las políticas de educación y en las estrategias  
pedagógicas. En los enfoques colaborativos donde se incorpore a la familia como  
parte fundamental, podrá garantizar un desarrollo socioemocional óptimo en los  
niños, lo cual permite prepararse para afrontar los diversos desafíos de la vida  
con comodidad y confianza.  
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