Suriaga-Sánchez et al. (2026)
ABSTRACT
Reducing inequalities has become one of the major, and not exactly new, dilemmas of current
sustainable development: a problem as old as trade itself, but now formulated with acronyms and
global goals. Sustainable Development Goal 10 (ODS 10) proposes to narrow economic, social,
and opportunity gaps within and between countries, a task that sounds abstract until one
considers the concrete role of the business sector, whose production, labor, and financial
decisions shape income distribution, access to employment, and ultimately, social inclusion. This
article aims to analyze the business sector's contribution to achieving ODS 10 from a data-driven
perspective, reviewing inequality indicators, inclusive corporate practices, and empirical evidence
from business reports and international statistical databases. To this end, a descriptive-analytical
methodology is adopted, based on the analysis of secondary data from multilateral organizations
and sustainability reports—a kind of cold X-ray that, paradoxically, reveals very human impacts.
The results show that companies implementing policies of inclusion, pay equity, and equal access
to opportunities tend to align more clearly with ODS 10, generating mutually reinforcing social and
economic benefits. In conclusion, the strategic use of data emerges as a tool that is both technical
and crucial for measuring, managing, and reducing inequalities within the business sector,
demonstrating that numbers, when interpreted correctly, can also tell stories of justice.
Keywords: ODS 10, inequality, business sector, data analysis, sustainability.
1. INTRODUCCIÓN
La desigualdad se ha instalado como uno de los grandes escollos del desarrollo
sostenible global, un obstáculo tan persistente que ni siquiera décadas de
crecimiento económico han logrado erosionar del todo. Mientras algunos
indicadores macroeconómicos celebran avances, las brechas de ingresos, de
oportunidades y de acceso a servicios básicos continúan abiertas como heridas
mal cerradas, golpeando con mayor fuerza a las poblaciones más vulnerables.
Ante este panorama casi irónicamente próspero y desigual a la vez, la Agenda
2030 de las Naciones Unidas incorpora el ODS 10, una meta que aspira a reducir
las desigualdades en todas sus dimensiones, como quien intenta enderezar un
edificio que creció torcido desde sus cimientos (Naciones Unidas, 2015;
Kliksberg, 2020).
Durante mucho tiempo, la tarea de combatir la desigualdad ha recaído casi en
exclusiva sobre los Estados, a través de políticas fiscales, sociales y
redistributivas que buscaban equilibrar lo que el mercado desajustaba. Sin
embargo, el sector empresarial ha ido ganando un protagonismo inevitable,
impulsado por su influencia directa en el empleo, los salarios, la innovación y la
inclusión productiva. Así, las empresas dejan de ser meros engranajes
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